A quien no le gusta sentirla, y porque renegamos tanto de tenerla. La vida cotidiana necesita de éste sentir, de éste estado de ánimo; es ése combustible que nos permite tener ésas ganas y liviandad de superar todo.
No nos damos cuenta de la estructura que llevamos encima, ni nos acordamos de que somos personas pensantes y como tales, distintas unas a las otras, y hermosas por ésas diferencias.
Pero las diferencias desaparecen si en realidad pudiéramos o nos permitiéramos ser libres en esencia y actuar. De ésta manera ya no seríamos tan diferentes los unos a los otros, y sí más semejantes, puesto que todos seríamos en común, libres.
Si alguna vez, nos detuviéramos a ver lo distinto que somos cuando en verdad nos regimos bajo ésa libertad tan individual, que nos muestra tal cual somos y nos permite actuar tal cual queremos; pero ésa individualidad de la que hablo no separa, sino todo lo contrario, porque a quien no le gusta compartir un momento de su vida con alguien que a pesar de mostrar su forma individual de ser y hacer, en ningún momento nos excluye de su lado, sino todo lo contrario, nos invita en su simple e inmensa sabiduría que con su iniciativa, podamos imitarlo y al hacerlo probar lo dulce y placentero que es sentirse libre.
Y díganme si éste individualismo, no es la mejor y más simple forma de que todos nosotros podamos estar más unidos que nunca, sin estar tan pendientes de como poder ser más o mejor que el que tenemos en frente, cuando lo mejor es que no esté en frente y sí a nuestro lado, teniendo y siendo lo mismo que nosotros; libres.
me parece algo tan simple y a la vez complejo, ya que si las personas no cuestionaran tanto el hecho de que el sentirse libre es eso, tan simple como disfrutar los momentos que nos da la vida y asi la coteidianeidad se vuelve eso libre, simple.
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