Es importante aunque, nos parezca poco productivo o irreal; la necesidad de poner una pausa a toda ésta vorágine cotidiana que nos domina y arrastra como una gran correntada de un fuerte e ineludible tsunami de quehaceres, obligaciones y responsabilidades el cual no podemos contrarrestar. En esto creo que está la clave y solución de éste inconsciente que nos lleva y tironea por la vida a sus direcciones ya predefinidas y metas conocidas.
El tema está en asumir dicha inconsciente realidad en la que estamos inmersos y así poder detenernos, y sí, decidir si seguir, o parar aunque sea solo por el hecho de sentir ésas sensación de liviandad, de no estar obligado a hacer algo, y simplemente disfrutar de ése tiempo que es sólo nuestro.
En esos espacios son donde empieza a crecer nuestro mundo, donde realmente nos tomamos el tiempo para observar, reconocer, asimilar, aprender y entender.
Son tantas las cosas que nos perdemos por no tomarnos ésos momentos y espacios como parte de ésta rutina cotidiana, de a poco si somos capaces de hacerlo, vamos a ver como cada vez cuesta menos tomarnos ésos tiempos y espacios, porque no va hacer falta estar en ninguna situación o lugar en particular para poder vivirlo, sino que al hacerlo cotidiano aunque sea mínimo y asumirlo, ése mínimo cada vez va a ser más importante y necesario; entonces ése va a ser el comienzo de nuestro camino.
Camino que va a ser caminado y realizado por nuestros pasos, por donde nadie antes anduvo y por donde tal vez, otros puedan deambular. Eso es mágico, y con esto no digo que no sea duro o arduo, pero sí lleno de logros y conquistas; cada paso que demos lo serán para nosotros, porque cada uno lo dimos nosotros, sin saber para donde o como, sólo lo descubrimos y aprendimos cuando lo dimos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario