Es tiempo de ponernos en marcha, de dejar de pensar en que todo tiene que cambiar y empezar a hacer y actuar para que eso suceda. La mejor manera para conseguirlo es no esperar a que el otro haga lo que uno por falta de confianza o del creer en sí mismo no es capaz de hacer. Cuando dejemos de pensar en ése modo y nos demos cuenta que tal vez la manera de empezar éste cambio devenga de las pequeñas e individuales actitudes de que cada uno pueda aportar y realizar para éste fin. Ese va a ser el momento en que el cambio empiece a nacer y en nosotros también está el deber de hacerlo crecer y fortalecerlo, para que deje de ser un sueño imposible y se convierta en una realidad vivible.
El problema o impedimento de ésta realidad desaparece en el momento en el que vemos de que ésos sentimientos soñados tan internamente dejan de serlo para convertirse en ése hermoso momento que pensamos, y ahí lo tenemos corpóreo frente a nosotros, está pasando y no nos agotamos al disfrutar cada segundo de su duración, pensamos que distinto sería todo si éstos segundos duraran horas, días, meses, la vida.
No es imposible tampoco fácil, pero todos en algún momento tuvimos oportunidad de experimentar esa sensación, y por ése momento que nos permitió sentirnos realmente libres y felices de ser y estar donde estábamos, es por lo que tenemos que seguir teniéndolo presente, pero no como un recuerdo, sino como una meta que cumplir y realizar para nosotros y no sólo eso, sino también para todos los otros que también quieran sumarse y tal vez no sepan cómo; porque gran parte de éste nosotros no sería posible si no existieran ésos otro a quien sumar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario