Hay un momento en la vida en que todo nos parece sin sentido ni dirección, repetitivo y a la vez no volitiva. Ese es justo el momento, nuestro momento, el que no hay que dejar pasar ni de valorar como tal. Es la campana natural de nuestro interior que ya no soporta más seguir ahí sin cumplir su función, que es la de resonar con todas sus fuerzas y anunciar que es tiempo de cambios, de por lo menos detenernos y ver de dónde viene tanto alboroto y él porque del mismo.
Este cambio ya comienza desde que nos damos cuenta de que hay algo ahí dentro nuestro, y que no sólo son objetos orgánicos necesarios para mantenernos con vida, sino que también fluye por ahí una sensación rara de describir pero presente cuando sólo nos detenemos un instante y nos dejamos de Hacer y empezamos a Ser.
Lo que resta es detenernos a la vera de nuestra senda, y observar de dónde venimos, en dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos. Y sí realmente éste es el camino que nos pertenece, el que queremos, el que siempre quisimos, el que nadie nos indicó como nuestro o como el correcto a seguir.
Seamos consciente de éste único momento de nuestra vida que nos toca vivir, y no lo dejemos pasar, porque no tenemos ninguna excusa de no aprovecharlo ni de hacerlo nuestro. También sé que como todo cambio y más cuando es radical, no es fácil ni sencillo; pero sí necesario. Observemos también, que cuando esto sucede siempre hay alguien que tal vez sin intención o tal vez con toda, es la que nos ayudó o nos dio ése sustento tan necesario para éstos cambios. Tampoco desaprovechemos esto, es lo que inconscientemente ése Interior necesitaba para dejar de serlo y empezar a Ser nuestro Exterior y con ello Ser Uno Mismo.
Todo esfuerzo que realicemos por nosotros y por valorar nuestro Ser y Querer, no será fácil, tampoco imposible, sólo hay que dar el primer paso para poder subir a nuestro bote y darle ése empujón que le dé la fuerza para alejarlo de la costa ajena y lo direccionemos hacia nuestra corriente de la vida personal y particular. Una vez que estemos en esas corrientes, sólo las cosas van a devenir una tras otra y cuando nos demos cuenta ya estaremos embarcados en lo más hermoso que podemos obtener y ganar con todo nuestro esfuerzo, que es Nuestro Ser en la Vida.
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