A veces cuando me pongo a pensar y dejo que las cosas fluyan desde mi interior y traten de hacerme ver, o mostrarme lo que ahí hay. Me desconcierta, me asombra y me deja como si fuera un observador ajeno de mi propio Ser.
Las cosas ahí dentro son distintas, a lo que se vive acá afuera, en ése interior soy distinto a lo que acá soy, mi forma de pensar es otra, mucho más tranquila, relajada y segura. Pienso mucho en todo lo que me rodea, y lo que ahi pasa, observo mucho las actitudes de las personas, sus formas, modos y carencias. Pero no como critico, sino como un constante investigador, alguien que quiere saber, crecer, superarse y compartir lo que tiene para el que lo necesite. Y no aprovecharse de éstas comolo hacen ésas personas que utilizan el conocimiento de las limitaciones, vulnerabilidades y debilidades ajenas, que la confianza natural en el otro nos deja entregar, para llegar a conseguir lo que por sí mismos o mérito propio son incapaces de lograr.
Pienso en lo distinto que sería todo si dejáramos de preocuparnos por competir los unos con los otro, en ésto que es la vida, donde creo que sería mejor pensar que no hay competencia alguna y sí momentos únicos por compartir.
Y ésto del compartir es algo más que solo dar y recibir sin más, a veces también es saber acompañar al otro, que sepa que puede contar con uno, que podemos ser mucho mejor y mejores, sí pusiéramos nuestra fuerza y gana en disfrutar cada uno de los momentos que nos toca vivir, buenos o malos, porque éstos últimos, no son menos importantes para nuestra vida, sino al contrario, son los que realmente nos dejan una enseñanza y por lo general casi siempre es de crecimiento; sólo hay que prestarle la atención adecuada y realista, por más dura que pueda parecer. Es la manera de que nuestras vivencias hallan sido vividas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario